La decisión del Gobierno de Estados Unidos de reabrir gradualmente su frontera a las importaciones de ganado mexicano representa una noticia alentadora para el país y, especialmente, para miles de familias que dependen de la actividad ganadera. Más que la recuperación de un mercado, significa el regreso de la confianza para uno de los sectores productivos más importantes de México.
Al respecto, Willy Ochoa destacó que este logro es resultado del trabajo coordinado entre ambos países y de las acciones implementadas para contener el gusano barrenador, una plaga que durante meses afectó la actividad pecuaria y puso en riesgo las exportaciones mexicanas.
En ese contexto, reconoció el liderazgo del gobernador de Chiapas, Eduardo Ramírez Aguilar, quien ha impulsado una estrategia firme para fortalecer la sanidad animal en el estado, consolidando a Chiapas como pieza clave en el combate a esta plaga.
Ochoa recordó que la relevancia de este esfuerzo quedó de manifiesto con la visita a Chiapas de altos funcionarios del Gobierno de Estados Unidos para la puesta en marcha de la planta de producción de moscas estériles en Metapa de Domínguez, un hecho que envió un mensaje claro de cooperación binacional y de confianza en la capacidad técnica de México para enfrentar el problema.
“Que funcionarios del más alto nivel del Gobierno de Estados Unidos hayan estado en Chiapas para respaldar esta estrategia demuestra la importancia que tiene nuestro estado en la protección de la ganadería nacional. Esa confianza le hace bien a Chiapas y le hace bien a México”, afirmó.
Sin embargo, Willy Ochoa señaló que esta experiencia también deja una lección importante: la sanidad animal no puede depender de acciones reactivas. Durante años se descuidaron las tareas de vigilancia y prevención, permitiendo el regreso de una plaga que ocasionó pérdidas económicas y afectó a miles de productores.
“La reapertura de la frontera devuelve esperanza a nuestros ganaderos, pero también nos recuerda que prevenir siempre será menos costoso que corregir. Hoy debemos consolidar una política permanente de sanidad animal que proteja a quienes viven del campo y garantice la confianza de nuestros socios comerciales”, expresó.
Finalmente, sostuvo que este momento debe marcar el inicio de una nueva etapa para la ganadería mexicana, en la que se fortalezcan las capacidades sanitarias, se respalde a los productores y se consolide la confianza internacional que hoy comienza a recuperarse.
“El gobernador Eduardo Ramírez ha entendido que proteger la sanidad del ganado es proteger la economía de miles de familias chiapanecas. Hoy la reapertura de la frontera confirma que cuando hay coordinación, visión y voluntad, Chiapas puede convertirse en un referente nacional y en un aliado estratégico para devolverle confianza al campo mexicano.”, concluyó Willy Ochoa.

