Tapachula, Chis. La caravana de migrantes hondureños “Fe y Esperanza 2”, que avanza por la costa de Chiapas con la intención de llegar a Estados Unidos, arribó al municipio de Arriaga tras recorrer unos 250 kilómetros desde Tapachula.
El grupo, integrado por unos 500 extranjeros, en su mayoría provenientes del Triángulo Norte de Centroamérica, aunque se han sumado personas de otras nacionalidades, cumplió 21 días de travesía desde su partida de San Pedro Sula, Honduras, el pasado 13 de octubre.
Tras llegar a Tapachula, la principal ciudad de la frontera con Guatemala, los migrantes retomaron su camino hacia el norte el 20 de octubre y han seguido la ruta del Pacífico por la carretera México 200, como lo han hecho otros éxodos masivos.
Durante su paso por Chiapas han hecho escala en los municipios de Huehuetán, Huixtla, Escuintla, Mapastepec, Pijijiapan y Tonalá, antes de llegar a Arriaga, en los límites con el vecino estado de Oaxaca.
En el camino se han enfrentado a las dificultades del clima, con días de lluvia y otros de intenso calor, característicos de la zona tropical del sur de México.
Sin embargo, también han padecido episodios de violencia interna. Al menos cuatro riñas dejaron igual número de heridos durante su paso por Huixtla y Mapastepec.
A diferencia de caravanas previas, los integrantes de este nuevo éxodo aseguran que mantienen su intención de llegar a Estados Unidos, pese al endurecimiento de las políticas migratorias del presidente estadunidense, Donald Trump.
“Preferimos morirnos en el camino que quedarnos en nuestro país muriéndonos de hambre. Preferimos mejor luchar hasta llegar a nuestro objetivo si Dios lo permite, llegar a Estados Unidos”, dijo durante el recorrido el hondureño Jarol Urbina.
Segunda caravana hondureña del año
Esta es la segunda caravana de hondureños que transita por el sur de México este año. Los éxodos masivos provenientes de Centroamérica no se registraban desde julio de 2024, año en el que también hubo elecciones en Estados Unidos. Por ello, algunos activistas consideran que estos movimientos podrían estar impulsados por intereses políticos relacionados con los comicios intermedios.
Durante la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum, al menos una veintena de caravanas han intentado salir del sur de México. Ninguna lo ha logrado y todas han sido desintegradas entre los estados de Chiapas y Oaxaca.